sábado, 24 de febrero de 2007


Villiers de L'Isle Adam fue un autor de vida y muerte miserables, parejas a las de Poe.

Respecto a su azarosa vida bastará con que ponga aquí una nota de Leon Bloy: "Mi amigo, el conde Villiers, que posee uno de los apellidos más ilustres de Europa (…) es monitor en un salón de boxeo inglés y recibe, con un sueldo de 60 francos al mes, cerca de dos docenas de puñetazos en su cara cada semana.

Extraigo esta cita de un volumen del prólogo de una edición de Valdemar de “La Eva Futura” (col. Tiempo Cero, creo que reeditada en Diógenes). Ojo, no confundir con “La Eva Fantástica” excelente recopilación de relatos de lo fantástico escritos por féminas que sacó Siruela hace tropecientos años. “La Eva Futura” de la cual sólo he tenido tiempo de leer los dos primeros capítulos tiene como protagonista al Mago de Menlo Park o sea a un todopoderoso Thomas Alva Edison.
Es curioso nos rodean las obras fantásticas protagonizadas por científicos decimonónicos reales, véase “El Prestigio” de Priest de reciente recreación cinematográfica, donde Nikola Tesla juega un importante papel. Edison contra Tesla, corriente continua contra corriente alterna, dos últimos representantes de esa raza romántica de científicos chalados encerrados en sus laboratorios mientras crean o recrean maravillas, últimos representantes de esa tradición que se remonta a Simón el Mago y pasa por Cagliostro, el conde de Saint-Germain, por Juanelo Turriano, Victor Frankenstein o Herbert West. Mezcla de realidad y fantasía, ¿acaso hay diferencia?

Si os fijáis ya no existen inventores. Los prodigios, con que la tecnología pretende deslumbrarnos hoy en día, salen de laboratorios anónimos. La era de los inventores misántropos y geniales acabó.

En cuanto a Sade, he leído múltiples fragmentos pero nunca he sido capaz de acometer una de sus obras, temo que sus atrocidades terminarían por aburrirme. No sé si habéis leído “Las Once Mil Vergas” de Apollinaire, muy en la línea sadiana. Y para sadismo cómico mirad este párrafo:

“Cuando en mis años mozos, mandaba aún a mi ejército, una vez por semana ordenaba azotar bien, con varas, a todos los terratenientes, por todas las tonterías que habían cometido o por las que pudieran cometer en el futuro. (Vida y Opiniones del Gato Murr, E.T.A. Hoffmann)

¡¡¡Ah, qué deciliciosas y estimulantes las diversiones de la nobleza en el Ancien Regime!!

2 comentarios:

Baltasar Gracián dijo...

Querido Preste,

Como has nombrado al Marques de Sade y dices que aún no has leído nada de él, te recomiendo personalmente un librito: “Los infortunios de la Virtud”.
Esta obra, escrita en 1787 y perdida en la Bastilla, es la primera versión de Justine, producida en 1791. Transcurrió más de un siglo y medio para que Los Infortunios de la Virtud se conociera. En Justine, esta primera versión fue superada en lo que se refiere al detalle de los sucesos sexuales con los que el divino marqués escandalizó al mundo de la época. Por eso te recomiendo no ésta si no la primerísima versión, que es mucho más sutil para leer entre líneas la crítica al doble discurso de la mayor parte de los miembros de la Iglesia de la época, declamando el decoro y practicando el desenfreno.

¡Suerte y al toro!, digo…¡ y al libro!!

Att: Baltasar

Preste Juan dijo...

Tomaré en cuenta tus recomendaciones, Baltasar. De la misma época, Voltaire, entre otros, puso también a la Iglesia de la época a caer de un burro...